Nota editorial: KAWC está identificando a Raquel y a su madre, Amelia, con seudónimos porque temen ser identificadas públicamente al hablar sobre inmigración, votación y el clima político actual. Sus identidades son conocidas por KAWC.
Durante la temporada electoral en Yuma, miles de voces se escuchan en las urnas. Pero antes de llegar siquiera a la casilla electoral, un segmento de la comunidad latina enfrenta una barrera invisible: el miedo.
Incluso entre quienes tienen el derecho legal de votar, las noticias sobre inmigración y los cambios en las leyes durante los últimos años han dejado a algunas personas con temor sobre la seguridad de su estatus legal.
A medida que se acercan las elecciones primarias de Arizona, la realidad de este miedo queda clara en la vida de Raquel, una residente de Yuma de 53 años que ha vivido en Estados Unidos por más de dos décadas. A petición de ella, KAWC la está identificando con un seudónimo porque teme ser identificada públicamente al hablar sobre su historial migratorio y el voto.
Raquel tiene todos sus documentos en regla, lo que significa que su estatus es legal. Pero, a pesar de esto, el miedo constante de perjudicar su estatus legal le ha impedido votar en cada elección.
"De verdad, tanto trabajar, tanto batallar para obtener mis papeles…", dijo. "Muchos años, el miedo me paralizó. No... por miedo, no votaba."
Este año, Raquel votará por primera vez.
"Mis hijos me han dicho ahora que debería informarme, pero creo que este año sí me voy a armar de valor: por mí, por mis hijos, quién sabe, en un futuro, mis nietos.", dijo. "Yo sé que no va a ser la gran diferencia mi voto, pero en mí sí.
"También porque creo que los latinos tenemos una fuerza en común y que podemos alzar nuestra voz votando, que es la mejor manera de hacerlo."
El impulso para superar su miedo de tantos años no vino de las campañas políticas, explicó. En cambio, llegó a través de llamadas telefónicas de larga distancia al otro lado de la frontera.
Su madre, una mujer mayor que vive en México, ve la decisión de su hija como una forma importante de mantenerse firme. KAWC también está protegiendo su identidad y se referirá a ella con el seudónimo Amelia.
"Mi hija lleva ya varios años allá en Estados Unidos, y sí me gustaría que ya votara por primera vez para que sepan que está allá y que ella tiene valor allá", dijo Amelia.
Por eso Amelia ha dedicado muchas llamadas telefónicas a convencerla de votar. Aunque Raquel no nació en Estados Unidos, Amelia cree que, al votar, su hija está tomando el reconocimiento que merece.
"Yo soy mexicana. Batallé mucho por mí y por mis hijos para que salieran adelante, pero me da gusto que mi hija haya podido ya tener sus papeles en regla, porque también batalló para estar allá", dijo Amelia. "Y máximo que los latinos tenemos valor donde sea, sin importar nuestro idioma y costumbres."
Con el apoyo de su madre, Raquel ahora ve el voto no solo como un derecho legal, sino como una gran responsabilidad ante su propia historia y su comunidad.
"Después de veinte años que tengo viviendo yo aquí, he mirado tantas cosas; ha pasado tanto la comunidad latina; hemos creído por muchos años que no teníamos voz ni voto. No nos informábamos; nos guiábamos por las cosas que decía una persona u otra persona, y así", dijo Raquel. "Pero creo que llegó el momento de empezar a ejercer el poder que tenemos, y uno de esos poderes es votar."
Eso, a lo largo, podrá dar un buen fruto, piensa Raquel.
"Este año ahora sí voy a votar y empezar a crear conciencia tanto en mí como en mi familia de que debemos de empezar a votar en vez de estarnos quejando", dijo ella.
En Yuma, donde la frontera define la geografía, un voto es más que una papeleta.
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El financiamiento para el KAWC Student Newsroom cuenta con el apoyo de Local News Initiative of Southern Arizona, un fondo de Community Foundation for Southern Arizona, Scripps Howard Fund, y el generoso apoyo de miembros de la comunidad local.